La ocasion equivocada que estabas Buscando

Tiendes a realizar las mismas preguntas y obtener la mismas respuestas. Constantemente tu mente parece formatearse de aquellas conversaciones en la oscuridad de tu casa y solicitar con esa punzada de ansiedad tu necesidad de preguntar nuevamente, para que él, esta vez, diga las palbras correctas... Es solo que estas no llegan, lo que tus oidos escuchan es la confirmacion de algo ambiguo, que carcome tus nervios y que, bueno, quieralo o no te deja con ganas de seguir luchando... porque , asumamoslo, eres lo bastante terca como para no rendirte, ante un desafio, y él, es uno bien grande que en lugar de apagar tus energias las renueva con ese juego un tanto perverso de tira y afloja.
Un juego que ultimamente se ha mantenido en un constante tira (tira, tira, tira!)tanto asi que estas segura que si fuese una cuerda la que estuviese en juego (y no su corazon) estaria tan tirante y tiesa, que cualquier cosa podria romperla... algo como un tiron mas.
Das una calada a tu cigarrillo y en un momento de lucidez, asumes que todo ello no es muy sano, que te haz convertido en una fea sombre de ti, una especie de princesita rogona que solo espera la mirada de su principe azul para ser feliz... y ti:
  1. Nunca te gustaron las princesas
  2. Si fuese natural para ti arrastrarte, entonces serias un reptil y no la clase de mujer que crees ser.
  3. Si el fuese tu princie azul, estaria bien desteñidito, celestito claro si es posible, despues de tanto que ha ... sufrido el pobre.

Y como ya no quieres ser esa especie de geisha en practica, arreglas tu mejor equipo de mujer fatal y decides que esta vez es la definitiva, hoy no habra preguntas!! el ritual morboso al que se han sometido este ultimo tiempoya no tiene graciay como ahora solo quieres ser la "abeja reina" de ese hombre con manos de catedral (por lo portentosas, duras y llenas de compasion) haz decidido que si se quiere quedar contigo, entonces que sea con la verdadera tú; esa que ahora esta un poco nerviosa por su llegadam la que se toca el pelo mil veces en ese odiosotic que habias guardado en la gaveta, la que siente una punzada en el pecho que no sabe como describir... Porque el hombre de la puerta la mira sonriente, el hombre de las manos de catedral ha decidido (al igual que ella) que esta vez es la definitiva...

Y cuando mira sus ojos sabe que esa cuerda tirante a punto de romperse, esta tan flojita, que vuela suelta por ahi... en algun lugar que ya no importa.